Waymo y Uber pusieron fin discretamente a su alianza de robotaxis en Phoenix, Arizona, en mayo de 2026, según confirmaron ambas compañías a TechCrunch. La finalización de esta colaboración, que se extendió por casi tres años, se produjo de manera silenciosa y los usuarios de Waymo fueron los primeros en notar la ausencia de los vehículos en la red de Uber.
En declaraciones a TechCrunch, Uber señaló que se prepara para lanzar una nueva alianza de vehículos autónomos en la ciudad, aunque no reveló el nombre de su socio. Por su parte, Waymo explicó que los vehículos que Uber utilizaba para este programa piloto ya fueron reintegrados a su propia flota en Phoenix, donde continúan operando a través de su aplicación, incluyendo integraciones con servicios de transporte público como Via y entregas con DoorDash.
"Este fue un piloto productivo que abrió el camino para futuras expansiones y asociaciones a nivel global. Después de cientos de miles de viajes con Uber, hemos reintegrado estos vehículos a nuestra flota de Phoenix, donde seguirán sirviendo a los usuarios a través de Waymo", declaró la compañía.
Uber, por su parte, destacó que Phoenix fue su primer mercado piloto con Waymo y describió el despliegue como "una implementación intencionalmente limitada", con poco más de una docena de vehículos dedicados al programa. "Aprendimos mucho de esa colaboración, lo que nos ayudó a escalar rápidamente Austin y Atlanta, donde cientos de AV de Waymo están disponibles exclusivamente en Uber", agregó la empresa.
La alianza de Phoenix fue singular desde sus inicios, pues era la única ciudad donde Waymo operaba tanto de forma directa como a través de Uber. La separación se produce en un momento de transformaciones profundas para Waymo, que está incorporando su modelo más reciente de robotaxi —una furgoneta fabricada por Zeekr a la que la empresa denomina Ojai— y que planea expandirse a aproximadamente 20 nuevas ciudades este año. Actualmente, Waymo opera en 11 áreas metropolitanas importantes de Estados Unidos y ofrece más de 500,000 viajes semanales con una flota que ronda los 4,000 vehículos.
Sin embargo, la ruptura en Phoenix parece ser solo el comienzo de una separación más amplia. Según informó el Financial Times y confirmó Uber a TechCrunch, Waymo ya notificó a la compañía su intención de ofrecer robotaxis en su propia aplicación en Austin y Atlanta a partir de enero de 2028, operando de forma paralela a la oferta existente de Uber. El contrato que cubre esas dos ciudades tiene vigencia hasta mayo de 2028, lo que sugiere que la colaboración concluirá de manera escalonada.
Las tensiones entre ambas empresas se han hecho evidentes en los últimos meses. A principios de este año, el director de tecnología de Uber, Praveen Neppalli, publicó un video en el que calificaba de "aterrador" e inseguro el comportamiento de un robotaxi de Waymo. En mayo, el CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, criticó veladamente el comportamiento de los robotaxis de Waymo en zonas escolares y situaciones de emergencia durante una llamada de resultados, aunque sin mencionar a la empresa por su nombre.
Además, Waymo y Uber se encuentran ahora en lados opuestos de varios debates regulatorios sobre robotaxis en Estados Unidos. Los esfuerzos de cabildeo de Uber han chocado con los intereses de Waymo en múltiples jurisdicciones, lo que añade una nueva dimensión de competencia a una relación que ya era compleja.
El panorama de los robotaxis ha cambiado drásticamente desde 2023, cuando ambas compañías anunciaron su colaboración. En aquel momento, la alianza parecía improbable dada la batalla legal que las enfrentó y que terminó en un acuerdo extrajudicial en 2018. La tecnología de robotaxis estaba en una etapa mucho más incierta: Cruise aún era vista como un competidor viable antes de su escándalo y posterior absorción por parte de General Motors, y ningún operador había alcanzado escala significativa.
De cara al futuro, la dinámica entre Waymo y Uber apunta a una competencia directa en mercados clave. En Londres, ambas compañías se preparan para enfrentarse cara a cara, posiblemente durante este año, lo que marcará un nuevo capítulo en su relación. La finalización del acuerdo en Phoenix podría interpretarse como el preludio de una separación más amplia que redefinirá el mercado de la movilidad autónoma en Estados Unidos y Europa.
