Uber ha puesto en marcha en Londres el primer servicio comercial de robotaxis de la ciudad, adelantando a Waymo en una carrera que hasta ahora lideraba el gigante estadounidense. Los vehículos, basados en Ford Mustang Mach-E, integran la tecnología de conducción autónoma desarrollada por la startup británica Wayve y circulan en una primera fase con conductores de seguridad en el asiento delantero, aunque Uber prevé retirarlos progresivamente. Los clientes londinenses de Uber pueden solicitar estos vehículos desde los servicios UberX, Uber Comfort y Uber Electric marcando su preferencia en los ajustes de la aplicación, aunque sin garantía de asignación.
La característica más singular del sistema AV2.0 de Wayve es su capacidad para operar sin geovallas —el perímetro virtual que limita el área de circulación de los robotaxis— y sin mapas de alta definición, apoyándose solo en cámaras y radar y prescindiendo del lidar, el sensor láser habitual en Waymo y otros operadores. Wayve entrena su IA con un único modelo aprendido capaz de generalizar a nuevos entornos, a diferencia de los sistemas tradicionales basados en reglas y mapas. Uber y la operadora británica Otto Car se encargan del mantenimiento de la flota, mientras Wayve controla el software autónomo.
Waymo mantiene su planes de lanzar su propio servicio en Londres antes de fin de año, y Lyft colabora con Baidu en otro proyecto similar en el barrio de Brent. Uber, que ha anunciado inversiones superiores a 10.000 millones de dólares en su negocio de robotaxis, defiende un modelo híbrido con conductores humanos y vehículos autónomos, frente a la visión de Waymo de servicios exclusivamente sin conductor.
