Estados Unidos enfrenta un creciente problema de suministro de tungsteno, un metal crucial para diversas industrias, incluyendo la defensa, semiconductores y, potencialmente, la energía de fusión. Históricamente, el país ha dependido en gran medida de la producción china, una situación que se ha vuelto cada vez más precaria debido a tensiones comerciales y controles de exportación chinos que prácticamente han prohibido las exportaciones a EE. UU. Desde 2015, EE. UU. no produce tungsteno. La demanda actual se estima en alrededor de 10,000 toneladas anuales, pero podría aumentar significativamente, potencialmente duplicándose en 10 años, impulsada por el crecimiento en sectores clave. Si la tecnología de fusión nuclear se materializa, la demanda podría alcanzar hasta 50,000 toneladas anuales, superando con creces la capacidad de otros países productores. La dependencia de China representa un riesgo estratégico para EE. UU., y la falta de una fuente alternativa de tungsteno exige una planificación.
Tungsteno: EE. UU. busca alternativas ante crisis de suministro
Fuentes:
America has a tungsten problem
