Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), el mayor fabricante de semiconductores del mundo, reconoce que no puede satisfacer la creciente demanda de sus clientes estadounidenses, incluso con la expansión de sus plantas en Estados Unidos. Así lo declaró su consejero delegado, C.C. Wei, tras una junta de accionistas el jueves: “La demanda de los clientes es tan alta que solo podemos apoyar hasta cierto punto. Estamos haciendo todo lo posible para que TSMC no se convierta en un cuello de botella”. La explosión del uso de inteligencia artificial ha tensionado la industria de la memoria —con escasez de RAM y NAND Flash que podría durar años— y ahora también el suministro de chips lógicos. Según Deloitte, el sector de semiconductores podría alcanzar el billón de dólares en 2027. Wei indicó que le gustaría subir los precios, pero no de forma abrupta como ocurrió con las memorias. Además, advirtió que llevar la producción a suelo estadounidense llevará “muchísimo tiempo”. TSMC ya opera una fábrica en Arizona y tiene previsto invertir 165.000 millones de dólares en otras tres plantas, dos instalaciones de empaquetado avanzado y un centro de I+D en el país.
