El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abandonó Ankara el pasado 8 de julio en un avión militar secreto durante la cumbre de la OTAN, mientras la Casa Blanca sostuvo públicamente que viajaba en el antiguo Air Force One, según revelaron el Washington Post y el New York Times. Una amenaza de asesinato atribuida a Irán motivó la llamada "operación de engaño".
Trump apareció ante las cámaras subiendo al viejo Boeing 747 presidencial y, minutos después, fue trasladado de forma clandestina a un avión más pequeño, un Air Force C-32A, escondido dentro de un carrito de catering aeroportuario normalmente usado para cargar comidas. El Air Force One original continuó el vuelo como señuelo, con periodistas y parte del personal de la Casa Blanca a bordo. A los reporteros se les pidió mantener las persianas del compartimento de prensa cerradas.
El C-32A aterrizó en la base británica de RAF Mildenhall alrededor de las 22:20 hora local, minutos antes que el avión señuelo. La Casa Blanca no ha explicado cómo regresó Trump al viejo Air Force One para descender oficialmente ante las cámaras a las 22:56. El director de Comunicación, Steve Cheung, afirmó que el nuevo avión donado por Qatar cuenta con protocolos de seguridad reforzados y que se utilizan "todas las herramientas disponibles" para proteger al presidente. Una operación similar se ejecutó en 2000 con Bill Clinton durante una visita a Pakistán.
