El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que grava con un arancel del 15% las importaciones de polisilicio, material clave para la fabricación de microchips y paneles solares y dominado por China. La medida entrará en vigor el 4 de diciembre y busca reforzar la producción nacional para competir con Pekín en inteligencia artificial y energía.
El decreto fija precios mínimos de importación por kilogramo y por vatio para distintos derivados del polisilicio, como obleas, células y módulos solares, y autoriza al Departamento de Comercio a crear incentivos para la construcción de fábricas en suelo estadounidense. Actualmente solo dos plantas operan en el país: Hemlock Semiconductor, en Míchigan —joint venture entre Corning y la japonesa Shin-Etsu Handotai— y Wacker Chemie, en Tennessee, de la alemana Wacker. Ambas recibieron el anuncio con respaldo explícito.
China reaccionó a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, cuyo portavoz Lin Jian acusó a Washington de "estirar el concepto de seguridad nacional" y de manipular el poder estatal contra empresas chinas. Advirtió que el proteccionismo no hará a EE UU más competitivo y anunció que defenderá los derechos de sus compañías.
La decisión se conoce el mismo día en que China divulgó que sus exportaciones crecieron un 23,9% interanual en julio, impulsadas por productos vinculados a la IA. Según la economista Sheana Yue, de Oxford Economics, la fortaleza china en hardware de IA, vehículos eléctricos y baterías seguirá ganando cuota de mercado global a pesar de la demanda más débil.
