Tres startups del sector nuclear estadounidense han logrado la criticidad —el momento en que un reactor sostiene una reacción en cadena— antes de la fecha límite del 4 de julio fijada por una orden ejecutiva del presidente Donald Trump. Valar Atomics, Antares Nuclear y Deployable Energy forman parte de un programa piloto del Departamento de Energía encabezado por el secretario Chris Wright para impulsar lo que la administración denomina un "renacimiento nuclear" mediante reactores avanzados de menor tamaño.
El programa se beneficia tanto del recorte de la regulación ambiental y de seguridad impulsado en febrero por el Departamento de Energía como del apoyo de laboratorios nacionales como Los Alamos, donde varias de estas empresas accedieron a instalaciones y combustible. Valar incluso logró alimentar brevemente un chip de Nvidia con su reactor, la primera vez que un reactor avanzado en EE. UU. suministra electricidad.
Expertos consultados, como Adam Stein, del Breakthrough Institute, y Brett Rampal, de Veriten, coinciden en que el hito es relevante para cambiar la narrativa sobre la lentitud histórica del sector y atraer inversión, pero insisten en que los prototipos no son productos comerciales. Quedan pendientes obstáculos importantes: la obtención de licencias ante la Comisión Reguladora Nuclear, las cadenas de suministro —especialmente de combustible— y los sobrecostos crónicos que han lastrado históricamente a la industria. Empresas como Aalo Atomics aún deben incorporar componentes como el sodio en sus diseños definitivos antes de pensar en conectar un reactor a la red eléctrica.
