Tras asistir a la UN Open Source Week, donde representantes de una docena de gobiernos calificaron el software de código abierto como infraestructura crítica, el artículo examina qué ocurriría si la conocida metáfora de las "carreteras y puentes" se aplicase de forma literal. El informe Roads and Bridges de Nadia Eghbal para la Ford Foundation (2016) popularizó la analogía ante un público de empresas tecnológicas y fundaciones, que se benefician del código abierto sin coste directo y sin asumir su mantenimiento.
En Estados Unidos, los puentes públicos de más de veinte pies de luz se rigen desde 1971 por las National Bridge Inspection Standards (23 CFR 650 Subpart C), creadas tras la caída del Silver Bridge en 1967, que causó 46 muertos. El régimen exige inspecciones periódicas por personal certificado, calificaciones numéricas de estado (0–9) para tablero, superestructura y subestructura, restricciones de carga cuando la estructura se degrada, un inventario nacional público y financiación federal recurrente a través del Highway Trust Fund. Las acciones regulatorias recientes —el Reglamento de Ciberresiliencia de la UE, la Orden Ejecutiva 14028 de EE. UU. y los mandatos de SBOM— regulan a los consumidores del software, no a la infraestructura.
El texto contrasta la falta de reconocimiento institucional del código abierto con casos como la Sovereign Tech Agency alemana, que en 2024 pasó de fondo a agencia para financiar y contratar a responsables de proyectos. Concluye que, mientras no exista una definición legal de qué es una inspección de software ni de quién está capacitado para realizarla, los informes "sin hallazgos" carecerán de valor institucional.
