Trabajadores de salud mental de Kaiser Permanente y Rogers Behavioral Health alertan de que la integración acelerada de sistemas de inteligencia artificial en el triaje clínico está provocando retrasos peligrosos, diagnósticos perdidos y derivaciones inadecuadas. Harimandir Khalsa, enfermera de triaje en el centro Kaiser de Walnut Creek, ha pasado de un equipo de nueve personas a ser una de tres, mientras una tercera parte de sus llamadas diarias las dedica a pacientes frustrados por no haber recibido atención. Sus colegas describen casos de pacientes con riesgo suicida derivados a cuidados ambulatorios o a aplicaciones de meditación en lugar de a tratamiento intensivo, y pacientes cuyo deterioro se agrava tras completar programas digitales de 12 semanas. Rogers Behavioral Health firmó en 2024 una alianza con la empresa británica Limbic, cuyo chatbot de admisión y agente de voz basados en IA fueron presentados como una vía más accesible al cuidado, pero los trabajadores consultados contradicen esa narrativa y señalan colocaciones inapropiadas que generan crisis dentro de los propios centros. California, donde tiene su sede Kaiser, tramita legislación para establecer salvaguardas en el uso de la IA en entornos médicos, y la transparencia sobre estas herramientas se ha convertido en una demanda central en la negociación colectiva de los profesionales.
