La inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento del cáncer, pero no todas las clases de fármacos han tenido la misma suerte. TIGIT es una clase de agentes terapéuticos que, tras una década de investigación intensiva, se ha convertido en un ejemplo de 'fármaco maldito': una promesa teórica que consumió miles de millones de dólares y resultó en un fracaso clínico generalizado.
Explicación Técnica: TIGIT es una proteína que funciona como un 'freno' en las células T. En el microambiente tumoral, los cánceres utilizan TIGIT para silenciar las células inmunes, impidiendo que ataquen. La hipótesis de los fármacos anti-TIGIT era que bloquear esta proteína liberaría este freno y activaría rutas adicionales de respuesta inmune, ofreciendo una eficacia superior a los inhibidores de PD-1 (como Keytruda), que ya son el estándar de oro. Roche lanzó tiragolumab, el primero de esta clase, mostrando una tasa de respuesta del 31% en fase 2, lo que desató una carrera por el desarrollo de competidores como Merck y BMS.
Aplicaciones: Estos fármacos estaban dirigidos principalmente al cáncer de pulmón, tanto de células no pequeñas como pequeñas. El objetivo era tratar pacientes avanzados o en primera línea donde los tratamientos previos habían fallado. Roche ejecutó un programa masivo llamado 'SKYSCRAPER', realizando doce ensayos simultáneos en diferentes subpoblaciones para asegurar su aprobación.
Consideraciones: A pesar de la lógica inmunológica sólida y los resultados prometedores iniciales, los ensayos fase 3 han fallado estrepitosamente, no logrando mejorar la supervivencia libre de progresión. La clase de fármacos TIGIT se encuentra actualmente en una etapa de desgracia, sirviendo como un recordatorio de que la teoría inmunológica compleja no siempre se traduce en resultados clínicos exitosos.
