The Economist se somete a auditoría con IA y revisa sus aciertos y errores predictivos

Fuentes: Is The Economist always wrong?

The Economist ha sometido sus editoriales de portada de los últimos 26 años a un análisis retrospectivo, en algunos casos asistido por inteligencia artificial (GPT5.5), para calibrar la fiabilidad de sus predicciones. El ejercicio arroja un balance desigual: el semanario acertó al prever en 1999 que el petróleo a 10 dólares era un mínimo generacional (los precios llegaron a multiplicarse por diez en la década siguiente) y al alertar en enero y febrero de 2020 de que el coronavirus se convertiría en pandemia, tras lo cual las bolsas cayeron un 25%. También acertó con una subida de tipos de interés más agresiva que la descontada por la Reserva Federal en 2022, y con la observación de que Vladimir Putin no era un verdadero democrático.

En el debe, figuran errores notables: la portada "America drops, Asia shops" de 2006 anticipó un desacoplamiento que nunca llegó; la advertencia de "doble caída" de 2011 no se materializó; y la portada de 2026 que comparaba los mercados petroleros con "La La land" coincidiendo con la guerra en Irán coincidió con una caída del precio del crudo de aproximadamente un tercio. El medio también erró al pronosticar en 2013 un pico en la demanda mundial de petróleo que sigue sin producirse. En el terreno tecnológico, sus apuestas por redes eléctricas distribuidas (2000), bioetanol barato (2003), estándares abiertos para redes sociales (2008) y realidad aumentada (2016) no cristalizaron en las revoluciones anunciadas, mientras que adelantó correctamente el auge de los teléfonos inteligentes, el streaming y la irrupción de los coches chinos.

Sobre las predicciones en curso, la revista considera prematuro evaluar el impacto de sus pronósticos más recientes sobre inflación, disrupción laboral y política por la IA, o el adelanto del pico de población global. El artículo cierra con una cita atribuida a Zhou Enlai: "es demasiado pronto para saberlo".