¿Se equivoca siempre The Economist?

Fuentes: Is The Economist always wrong?

The Economist ha sometido sus propios editoriales de portada publicados entre 2000 y 2026 a un análisis con inteligencia artificial (GPT-5.5 y datos del S&P 500) para medir su acierto en las predicciones. El balance es desigual: aciertos notables, como advertir en 2020 que el virus de Wuhan se convertiría en pandemia —las bolsas cayeron un 25 % en las semanas siguientes— o prever en 2022 una subida de tipos de interés mayor de la descontada por la Reserva Federal, efectivamente materializada.

También falló en predicciones que parecían razonables. En 1999, la revista consideró que un barril de petróleo a 5 dólares era una ganga de “ahogarse en crudo”, cuando ese precio de 10 dólares marcaría un mínimo generacional antes de multiplicarse por diez en la década siguiente. En 2013 anticipó un pico en la demanda mundial de petróleo que aún no se ha producido. En abril de 2026 alertó de mercados petroleros en “La La land” ante la guerra con Irán y auguró una subida de precios que no llegó: desde entonces, el crudo ha caído alrededor de un tercio.

Sus peores augurios macroeconómicos no se cumplieron: las recesiones temidas en 2006, 2007 y 2011, y los avisos sobre el sector del automóvil en 2003, resultaron infundados. Otras visiones tecnológicas —redes eléctricas distribuidas, bioetanol barato, estándares abiertos para redes sociales y realidad aumentada— tampoco cristalizaron en avances importantes. Hubo pronósticos que tampoco se cumplieron, como las presiones fiscales del partido de Nigel Farage, revertidas meses después. The Economist defiende que muchas predicciones recientes, incluida una crisis de deuda o las disrupciones por IA, aún están abiertas y pide volver a evaluarlas dentro de un cuarto de siglo.