Texas da un giro histórico en su política hacia los centros de datos. El gobernador Greg Abbott anunció el pasado 3 de agosto una paralización efectiva de las nuevas conexiones de centros de datos a la red eléctrica estatal hasta que los desarrolladores sometan sus proyectos a una auditoría exhaustiva. La orden fue dirigida tanto a la Comisión de Servicios Públicos de Texas (PUCT) como al operador de la red, el Electric Reliability Council of Texas (ERCOT), a quienes el gobernador instruyó a realizar una "verificación y auditoría integral de todos los centros de datos que avanzan en el proceso de interconexión de ERCOT".
El detonante de la decisión es una cifra que ha puesto en alerta a las autoridades texanas: ERCOT actualmente rastrea 474 gigavatios de nuevas solicitudes de conexión a su red, de las cuales aproximadamente el 90% provienen de proyectos de centros de datos. Esta cifra representa más de cinco veces el récord histórico de demanda máxima de electricidad en Texas. Según datos de ERCOT citados por TechCrunch, la cola de interconexión se ha más que duplicado en menos de seis meses, pasando de 233 gigavatios en enero a los 474 gigavatios actuales.
La propia oficina de Abbott reconoció que "ese crecimiento de carga sin precedentes podría poner en peligro la fiabilidad y estabilidad de la red eléctrica de Texas". El gobernador también ordenó a los reguladores recopilar información detallada sobre cada proyecto, incluyendo demanda de electricidad y agua dentro y fuera del sitio, medidas de mitigación de ruido, controles de iluminación, uso de incentivos fiscales y detalles de propiedad.
El cambio de postura es notable. Texas se había posicionado durante años como el paraíso de los centros de datos en Estados Unidos, atraídos por sus regulaciones laxas, su abundante gas natural, sus extensas tierras baratas y un entorno regulatorio favorable a los negocios. Solo Virginia supera a Texas en número de instalaciones de este tipo, y el estado estaba en camino de arrebatarle el primer puesto, según reportó Business Insider. Abbott llegó a declarar a Texas como el "epicentro del desarrollo de IA" hace menos de un año.
Sin embargo, la presión se ha acumulado. Los precios de la electricidad en Texas, aunque todavía relativamente accesibles en comparación con otros estados, han subido, y la Agencia de Información de Energía (EIA) atribuye buena parte de ese aumento a los centros de datos y las instalaciones de minería de criptomonedas. ERCOT ha pronosticado que la demanda eléctrica estatal podría duplicar el récord actual antes de 2032.
El movimiento del gobernador llega tras un intento fallido de obtener información voluntariamente. Una encuesta previa que Abbott envió a los operadores de centros de datos sobre su uso de agua recibió respuesta de sólo una minoría de empresas, según el Texas Tribune. Ante la falta de cooperación, el gobernador ha decidido imponer el cumplimiento.
Vale la pena matizar que muchas de las solicitudes de conexión son simplemente propuestas en papel. Las colas de interconexión se han vuelto tan largas que la primera acción de muchos desarrolladores es asegurarse un lugar en la fila, aunque un porcentaje significativo de proyectos se descartan antes de materializarse. A pesar de ello, si solo una fracción de los proyectos propuestos llegara a concretarse, la red texana quedaría saturada.
Mientras tanto, la capacidad de generación eléctrica de Texas no ha dejado de crecer. La capacidad solar a escala utility se cuadruplicó entre 2021 y 2025, y los precios de la electricidad incluso disminuyeron durante gran parte de ese período, según un análisis de Amperon citado por TechCrunch. El gas natural, el viento y el sol han permitido a ERCOT mantener el ritmo hasta ahora, pero la escala de las nuevas demandas amenaza con superar esa capacidad de respuesta.
Texas se enfrenta así a una encrucijada. La política de puertas abiertas que convirtió al estado en imán para las inversiones tecnológicas comienza a chocar con los límites físicos de su infraestructura energética y con la creciente oposición pública a los proyectos de inteligencia artificial. Si las auditorías revelan que muchos proyectos son viables pero insostenibles para la red, la era de Texas como meca de los centros de datos podría estar llegando a su fin. Por ahora, el mensaje de Abbott es claro: quien quiera construir en Texas tendrá que demostrar primero que su proyecto no colapsará la red ni agotará los recursos del estado.
