Un programa piloto federal para evaluar la viabilidad de aeronaves eléctricas, híbridas y autónomas arrancó este lunes en Texas, antes de que la FAA haya finalizado la regulación que regirá esta nueva industria. La primera fase reúne a tres fabricantes de aerotaxis de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL): Joby, Beta y Wisk.
Durante una semana, las compañías realizarán vuelos de prueba en rutas entre ciudades y aeropuertos regionales, incluido el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth, sin pasajeros a bordo. Los reguladores observarán cómo el sistema de control aéreo estatal gestiona el aumento del tráfico. Las empresas buscan convencer al Gobierno federal de que sus aparatos merecen la certificación de tipo, requisito indispensable para operar vuelos comerciales con pasajeros en Estados Unidos, un proceso que puede tardar años.
El programa eIPP, impulsado por la Casa Blanca, permite a los fabricantes adelantar la recopilación de datos necesaria para la certificación y contribuir al diseño de una normativa específica. Joby ya había ensayado su aeronave entre el bajo Manhattan y el aeropuerto JFK.
Las compañías defienden que el vuelo eléctrico y autónomo reducirá el tráfico rodado en las ciudades y abrirá nuevas opciones de movilidad. JoeBen Bevirt, fundador y consejero delegado de Joby Aviation, calificó a Texas como el estado adecuado para liderar la próxima era de la aviación estadounidense.
El Departamento de Transportes prevé extender las pruebas a Nueva York, Utah, Pensilvania, Luisiana, Florida, Carolina del Norte y Nuevo México. El sector, no obstante, arrastra litigios por secretos comerciales entre Joby y Archer, y enfrenta retos técnicos como el peso de las baterías y la elección de sensores.
