Texas ha implementado una pausa total en la emisión de nuevos permisos para centros de datos, una medida que ha escalonado desde directrices para que las empresas paguen sus propias mejoras de infraestructura hasta una congelación regulatoria. Esta decisión responde a la saturación de la cola de conexión a la red eléctrica, que pasó de 63 GW a 474 GW en 2024, superando el 90% de la demanda por infraestructura de inteligencia artificial. El gobernador Greg Abbott ha ordenado a la Comisión de Servicios Públicos de Texas (PUCT) y a ERCOT, la operadora de la red, que detengan la aprobación de nuevos proyectos para proteger a los consumidores de costes adicionales y garantizar la estabilidad del sistema.
El análisis de Andreessen Horowitz destaca dos factores clave: la calidad de las solicitudes y la alineación comunitaria. Los desarrolladores suelen presentar proyectos especulativos sin clientes reales, lo que complica la evaluación técnica para ERCOT. Además, la falta de transparencia en el uso de recursos hídricos y energéticos ha generado resistencia local, como se evidenció en el caso de 'Project Patriot' en el condado de Hood, donde los comisionados votaron por exenciones fiscales sin conocer la identidad del proyecto. En cuanto a la infraestructura, la red eléctrica ya no tiene capacidad de sobra; la conexión requiere estudios de fiabilidad complejos y, en muchos casos, acuerdos de 'colocación' donde los centros de datos comparten la carga con plantas existentes, como las de Talen y Constellation Energy. Esta situación ha llevado a ERCOT a aprobar un nuevo método de estudio por lotes para gestionar la demanda de 225 nuevas solicitudes en 2025.
