Tesla presentó los resultados financieros del segundo trimestre del año, en el que las ventas crecieron un 25 % interanual, pero los costes y el gasto operativo avanzaron mucho más rápido y redujeron el beneficio. La compañía ingresó 20.500 millones de dólares por su negocio de vehículos eléctricos, un 23 % más que un año antes, a los que se sumaron 3.100 millones de dólares de energía y almacenamiento (+13 %) y 4.600 millones de dólares de servicios, una partida que se duplicó gracias, en parte, al cambio del piloto automático FSD hacia un modelo de suscripción mensual vinculado al paquete retributivo del consejero delegado Elon Musk. Los ingresos totales sumaron 28.200 millones de dólares, un 26 % más. Sin embargo, los gastos operativos subieron un 47 %, hasta 4.400 millones de dólares, y el resultado de explotación cayó un 57 %, hasta 398 millones. El margen operativo, de dos dígitos en el pasado, se quedó en el 1,4 %. Tesla mantuvo su rentabilidad con 1.100 millones de dólares de beneficio neto, un 5 % menos que en el mismo periodo del año anterior. Los créditos regulatorios, que habían sostenido el beneficio en trimestres difíciles, aportaron apenas 146 millones de dólares tras su eliminación en Estados Unidos en 2025.
