Tecnología de hidratación: ¿sirven los dispositivos para controlar tu nivel de agua?

Fuentes: bbc.co.uk, Hydration tracking: Should you be tracking your water level?T1state_media

El Mundial de 2026 ha colocado a la hidratación en el centro del debate público. Las pausas de hidratación —implementadas por primera vez dos veces por partido— han generado una inesperada polémica: aficionados y críticos han acusado a los organizadores de utilizarlas como pretexto para emitir más publicidad, argumentando que resultan innecesarias en estadios climatizados. Sin embargo, más allá de la controversia deportiva, la hidratación se ha consolidado como una preocupación creciente a nivel mundial, alimentada por el impacto del cambio climático, la intensificación de las olas de calor y las campañas de salud pública que instan a la población a beber más líquidos.

Según Andreas Flouris, investigador de la Universidad de Tesalia, en Grecia, la hidratación gana cada vez más atención desde el punto de vista científico. Los datos respaldan la preocupación: un estudio de 2023 estima que uno de cada cuatro adultos mayores de 65 años en el Reino Unido sufre deshidratación, mientras que una investigación de 2018 del propio Flouris reveló que el 70% de 139 trabajadores europeos analizados presentaba niveles de deshidratación susceptibles de afectar sus capacidades cognitivas y motoras.

En este contexto, el mercado de dispositivos electrónicos orientados a monitorear la hidratación ha experimentado un crecimiento notable. Las opciones van desde sensores de sudor hasta analizadores de orina instalados en el inodoro. Empresas como Epicore Biosystems, cofundada por Roozbeh Ghaffari, comercializan parches adhesivos y wearables tipo manga que miden el flujo de sudor, su contenido en sodio y la temperatura de la piel. Algunos de sus dispositivos vibran suavemente cuando calculan que el usuario necesita ingerir líquidos. Sus productos se utilizan tanto en el deporte como en entornos laborales de alta exigencia física, como obras de construcción, instalaciones de petróleo y gas, o aeropuertos.

No obstante, la fiabilidad de estos dispositivos no está exenta de cuestionamientos. Flouris, tras evaluar varios sensores de sudor en laboratorio —cuyos resultados aún no se han publicado—, señala que la mayoría no alcanza los niveles de precisión esperables, especialmente cuando la actividad física es intermitente, como en el caso de un futbolista que alterna entre caminar y correr a máxima velocidad. Ghaffari, por su parte, defiende que su empresa ha publicado artículos revisados por pares que avalan la precisión de sus gadgets, aunque reconoce que los intervalos cortos de análisis —hasta 20 minutos— pueden resultar problemáticos.

En el segmento más accesible, las botellas de agua inteligentes se han popularizado como herramientas para recordar al usuario beber a lo largo del día. WaterH, por ejemplo, incorpora un anillo luminoso que parpadea para incentivar el consumo, e incluye funciones sociales como la posibilidad de añadir amigos y acumular puntos. Su tecnología se basa en sensores que detectan la inclinación de la botella y el caudal del líquido, y no en el pesaje del contenido. Cem Bakiş, responsable de desarrollo de negocio de WaterH, explica que el objetivo es ayudar a construir un hábito sin generar estrés.

En el extremo más singular del espectro, Vivoo comercializa un dispositivo que se coloca en el borde del inodoro y emplea sensores ópticos para medir la gravedad específica de la orina, indicador de deshidratación. Flouris reconoce que esta metodología se utiliza en estudios científicos, aunque advierte de un retraso entre el inicio de la deshidratación y su detección en la orina. La propia empresa aclara en su sitio web que sus productos no están diseñados para emitir diagnósticos médicos.

Más allá de la utilidad técnica, algunos expertos cuestionan el impacto psicológico de esta tecnología. Tamara Hew-Butler, de la Universidad Estatal de Wayne, considera que los dispositivos son «interesantes», pero advierte del riesgo de generar ansiedad en los usuarios. A su juicio, más métricas, recordatorios y objetivos de salud no siempre son beneficiosos: «Han aportado información, pero también, creo, cierta carga emocional», afirma. Tanto WaterH como Vivoo defienden que sus productos están concebidos para integrarse de forma pasiva en la rutina del usuario, sin requerir consultas constantes a una aplicación.

Hew-Butler, no obstante, identifica un uso potencialmente valioso: los monitores de sudor que alertan a un entrenador cuando uno o dos miembros de un equipo se están deshidratando, especialmente en contextos donde los deportistas pueden no comunicar su estado por no parecer vulnerables. «Lo que hace la tecnología es ofrecernos un resultado inmediato», señala.

En definitiva, la tecnología de hidratación promete democratizar el acceso a información fisiológica en tiempo real, pero su eficacia varía según el tipo de dispositivo, la actividad del usuario y la interpretación de los datos. Los especialistas coinciden en un punto clave: el cuerpo humano posee un margen de adaptación más amplio del que solemos asumir, y tanto la deshidratación como la sobrehidratación pueden evitarse con una atención razonable a las señales que envía nuestro organismo.