El estudio japonés Denkiworks, con sede en Kioto, ultima el lanzamiento de Tanuki: Pon’s Summer, una aventura de simulación de vida con toques de BMX en la que el jugador encarna a Pon, un tanuki irresponsable que ha vaciado las arcas del santuario donde vive comprando videojuegos y snacks. El dinero debe recuperarse antes del matsuri por el cincuenta aniversario del templo, actualmente en mal estado con elementos como el ema o el chōzuya dañados. Para costear los arreglos, Pon trabaja en la oficina de correos local repartiendo paquetes en una bicicleta diminuta.
El diseñador Liam Edwards explica que el equipo investigó a fondo la cultura sintoísta local y cuenta con una enciclopedia interna de santuarios y objetos rituales. La comunicación del protagonista se limita a emojis, algo que Edwards vincula con su propia experiencia al instalarse en el Japón rural. Además de los repartos, el juego incluye veinte minijuegos —sumo, béisbol, pesca o servir copas en un izakaya inspirado en el bar favorito del equipo en Kioto—. El BMX, inspirado por Tony Hawk’s Pro Skater, SSX y Bomb Rush Cyberfunk, es el eje central, con físicas desarrolladas con ayuda de Jacob Mills, creador de Rollerdrome.
