«Supergirl», la nueva entrega del capítulo «Gods and Monsters» del universo DC (DCU) dirigido por James Gunn y Peter Safran, ha arrancado en cines con una recaudación muy inferior a la esperada por Warner Bros., en un fin de semana marcado por críticas tibias y campañas de trolling en redes. Pese a ese contexto adverso, la película es un filme correcto dentro del género superheroico, aunque no alcanza la categoría de gran producción; y en un mercado sobresaturado de superhéroes eso no basta para arrastrar al público a las salas frente a la espera del estreno en plataformas.
El guion lo firma Ana Nogueira, heredero del antiguo proyecto de DCEU para una película en solitario de Supergirl (personaje que había interpretado Sasha Calle en el epílogo de «The Flash» de 2022). Tras la llegada de Gunn y Safran, el filme fue reconcebido dentro del «reinicio blando» del DCU, y la dirección recayó en Craig Gillespie («Lars and the Real Girl», «I, Tonya»).
La historia adapta el cómic «Supergirl: Woman of Tomorrow»,inspirado parcialmente en el western «True Grit» (1968). Gillespie imaginó una road movie interplanetaria en la que Kara Zor-El/Supergirl (Milly Alcock) se alía con el cazarrecompensas Lobo (Jason Momoa), en un dúo que recuerda al de Mattie Ross y Rooster Cogburn. La presencia de Lobo quedó reducida a un cameo, ya que el filme se centró en la amistad entre Kara y una niña alienígena vengadora, arco evocador de la Edad de Plata de DC Comics.
La cinta arranca con Kara celebrando su 23 cumpleaños en planetas de estrella roja, donde puede embriagarse, junto a su perro espacial Krypto. Mientras Superman/Clark Kent (David Corenswet) le pide que regrese a la Tierra, ella responde con cinismo: su hogar está donde esté Krypto.
