El segundo filme del nuevo universo cinematográfico de DC Studios, Supergirl, se ha convertido en un tropiezo temprano para el plan de James Gunn. La película, dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, sigue a Kara Zor-El (Milly Alcock) en una aventura espacial basada en el cómic de Tom King y Bilquis Evely. Tras debutar en cines, la cinta ha recibido críticas tibias y proyecciones de taquilla que apuntan a pérdidas de entre 100 y 120 millones de dólares para Warner Bros. Discovery, según Variety. El artículo señala que Supergirl repite el patrón del Superman de Gunn: animales en apuros, humor ácido y estética espacial muy cercana a Guardianes de la Galaxia, sin lograr diferenciar a Kara de Clark Kent. Los flashbacks sobre la destrucción de Kriptón no profundizan en su duelo y el filme trivializa su abuso de sustancias. Con un calendario que prioriza proyectos menores —la serie Lanterns, una película de Clayface y una secuela de The Batman fuera de canon— antes de reimaginar a Batman o Wonder Woman, el DCU corre el riesgo de parecer un mosaico desordenado similar al universo de spinoffs de Spider-Man de Sony. A esto se suma la próxima fusión de WBD con Paramount Skydance, lo que podría alterar los planes originales de Gunn. La próxima entrega, Man of Tomorrow, prevista para 2027, será clave para recuperar impulso.
