Submarinos portaaviones japoneses: la apuesta desesperada de 1942

Fuentes: Submarinos portaaviones japoneses: la apuesta desesperada de 1942

En enero de 1942, Japón lanzó un ambicioso proyecto naval con el que buscaba prolongar la ventaja obtenida tras el ataque a Pearl Harbor: construir submarinos capaces de transportar y lanzar aviones contra la costa oeste de Estados Unidos. La propuesta partió del almirante Isoroku Yamamoto, máximo responsable de la Flota Combinada, quien planteó inicialmente la construcción de dieciocho sumergibles con sistema de catapultas.

La derrota japonesa en la Batalla de Midway obligó a reducir el plan a nueve unidades. Finalmente, solo tres submarinos de la clase I-400 —el I-400, el I-401 y el I-402— llegaron a completarse entre diciembre de 1944 y julio de 1945. Se trataba de los mayores submarinos del mundo en su época: 120 metros de eslora, 12 metros de manga, cuatro motores de 2.250 hp y capacidad para circumnavegar el globo sin repostar.

Cada I-400 disponía de un hangar cilíndrico hermético de 31 metros para alojar tres hidroaviones Aichi M6A Seiran, un biplaza plegable equipado con motor Daimler-Benz DB 601 fabricado bajo licencia. El armamento del submarino incluía ocho torpedos de proa, un cañón de 140 mm y varias piezas antiaéreas de 25 mm. Para acelerar el despliegue, los ingenieros nipones idearon un sistema de inyección de aceite caliente que permitía el arranque en frío de los motores de los aviones.

Ninguno de los sumergibles participó en combate. Tras la rendición de Japón en agosto de 1945, Estados Unidos se hizo con los navíos y los hundió para impedir que la Unión Soviética accediera a la tecnología.