Stripe confirmó el miércoles la adquisición de OpenRouter por aproximadamente 7.500 millones de dólares, según fuentes del New York Times, apenas tres meses después de que la startup fuera valorada en 1.300 millones. Los fundadores recibirán 1.500 millones y los inversores, los 6.000 millones restantes. Stripe superó a otros interesados, entre ellos Databricks.
La compra ha sorprendido porque OpenRouter, dedicada a enrutar prompts entre distintos modelos de IA, no encaja en el negocio tradicional de procesamiento de pagos de Stripe. En una carta filtrada a los inversores, los hermanos Patrick y John Collison justificaron la operación con una broma sobre la "singularidad": el 1 de enero marcó, según escribieron, el inicio de esa nueva era, y la compañía ha operado desde entonces con esa premisa.
Más allá del tono irónico, los fundadores resaltaron el tirón económico de la IA: el 88% de las firmas del Forbes AI 50 —incluidas OpenAI y Anthropic— usan productos de Stripe. Argumentan que OpenRouter será útil para los desarrolladores clientes de Stripe y facilitará futuros lanzamientos de agentes agnósticos respecto al modelo.
OpenRouter seguirá operando de forma independiente tras cerrarse la operación. Analistas como Franco Granda, de PitchBook, interpretan la compra como una apuesta de Stripe por insertarse en el centro de los flujos de capital de la era de la IA y por controlar el gasto en tokens, un terreno al que también han entrado Databricks, Rippling y Ramp.
