SpaceX ha anunciado un hito histórico en la ingeniería espacial: la empresa intentará por primera vez en la historia recuperar completamente un vehículo de lanzamiento orbital, incluyendo tanto el propulsor Super Heavy como la nave Starship. Este objetivo, revelado por el CEO Elon Musk durante el informe de resultados del tercer trimestre de 2026, se ejecutará en el vuelo 15 de Starship, programado para el próximo mes de noviembre. Si el intento es exitoso, marcaría el primer caso en la historia de la civilización donde un cohete orbital completo se recupera íntegramente, un avance que Musk describió como un "hito tecnológico profundo en la historia de la conciencia de la civilización".
El sistema Starship, introducido por primera vez en 2018, es el cohete más grande y potente del mundo, con una altura de aproximadamente 120 metros (400 pies) y un diámetro de 9 metros. Está compuesto por dos etapas: el propulsor Super Heavy, que utiliza motores Raptor que queman metano y oxígeno líquido, y la nave Starship, que actúa como segunda etapa. Hasta ahora, la estrategia de SpaceX ha consistido en recuperar la primera etapa para su reutilización, mientras que la segunda etapa se desecha tras su misión. Sin embargo, la recuperación total es crucial para reducir los costes operativos y acelerar la escalabilidad de la compañía, especialmente dado que construir una segunda etapa nueva para cada lanzamiento es económicamente prohibitivo.
El mecanismo de recuperación elegido es el sistema de "palillos chinos", similar al utilizado por la torre Mechazilla de la compañía china Deep Blue Aerospace. Este sistema emplea brazos mecánicos que capturan el vehículo en el aire, justo después de que la primera etapa se separe de la nave. La complejidad de la tarea radica en que la segunda etapa viaja a altitudes y velocidades extremas, lo que la hace difícil de interceptar. Según Xataka, este sistema fue previamente utilizado por Deep Blue Aerospace, lo que sugiere que SpaceX está aprovechando lecciones aprendidas de competidores internacionales para perfeccionar su propia tecnología.
El contexto de este anuncio está marcado por el reciente vuelo 14 de Starship, realizado el 28 de septiembre. Este lanzamiento fue un éxito parcial, ya que fue la primera vez que Starship alcanzó la órbita terrestre y depositó su carga útil, consistente en 26 satélites Starlink V3, en la constelación. No obstante, la misión tuvo contratiempos: un motor Raptor se apagó prematuramente durante el ascenso, lo que obligó al equipo de control a adaptar el plan y completar el vuelo con los motores restantes. Debido a este incidente, SpaceX truncó la misión planificada de 10 horas y 6 órbitas, reduciéndola a aproximadamente 3 horas y 3 órbitas. En este vuelo, el propulsor Super Heavy se hundió en el Golfo de México, mientras que la nave Starship realizó una maniobra de reentrada y se hundió verticalmente en el Océano Pacífico, al norte de Hawái. Ninguna de las dos piezas fue recuperada, lo que justifica la necesidad de un intento controlado en el vuelo 15.
El análisis de las fuentes revela una perspectiva dual. Por un lado, The Verge destaca la ambición de Musk, quien afirmó que el éxito no está garantizado en los primeros vuelos, pero que es "más probable que no" que el intento de noviembre falle. Por otro lado, Xataka contextualiza la decisión dentro de la competencia global, señalando que China también está trabajando en sistemas de recuperación, lo que añade presión competitiva a SpaceX. Además, los datos financieros presentados por SpaceX muestran una transformación radical: la compañía reportó ingresos de 14.600 millones de dólares, un 161% más que el año anterior, y un beneficio neto de 4.400 millones, frente a las pérdidas de 1.100 millones en 2025. Aunque solo 1.800 millones de esos ingresos provienen de los lanzamientos, la mayoría proviene de la conectividad Starlink y los centros de datos de inteligencia artificial, lo que indica que el modelo de negocio de SpaceX ha madurado más allá de la mera venta de servicios de lanzamiento.
En conclusión, SpaceX se encuentra en una fase de transición crítica. La recuperación de la segunda etapa de Starship no solo es un hito técnico, sino que es fundamental para la sostenibilidad económica a largo plazo de la empresa. Con la cadencia de lanzamientos acelerada para 2027, SpaceX planea mantener una serie de intentos si el vuelo 15 no resulta en el éxito inmediato. El objetivo final es no solo recuperar la nave, sino hacerlo de manera fiable y repetible, lo que facilitaría hazañas futuras como la colonización de Marte. Mientras tanto, el sector observa con atención cómo SpaceX maneja la complejidad de la ingeniería de recuperación frente a la competencia, consolidando su posición en el mercado espacial a través de la innovación tecnológica y la solidez financiera.
