Sony no ha confirmado el precio de PS6, pero en una reciente reunión con inversores ha dado pistas que, según el análisis, se han interpretado de forma errónea. La compañía japonesa reconoció que ya no puede absorber el constante aumento del coste de los componentes, motivo por el que PS5 y PS5 Pro han pasado a costar 649,99 y 899,99 euros. Al mismo tiempo, aseguró que la demanda de sus productos sigue siendo fuerte, una afirmación que choca con los datos de ventas del pasado mes de mayo, cuando ambas consolas registraron caídas interanual significativas.
Sobre PS6, Sony declaró literalmente que «no va a vender hardware asumiendo pérdidas significativas». La diferencia entre pérdidas puntuales y pérdidas significativas es clave: la compañía acepta pequeños márgenes negativos por unidad, pero rechaza repetir el descalabro económico que sufrió con PS3. Partiendo de un coste de fabricación cercano a los 960 dólares, las dos hipótesis más plausibles apuntan a un precio de 999 dólares —sin pérdidas y con beneficio mínimo— o de 899 dólares —con pérdidas pequeñas a cambio de un precio más competitivo—. Con la tendencia al alza de la memoria DRAM y NAND Flash, situar PS6 entre 900 y 1.000 dólares se perfila como el escenario más probable.
