El desarrollador Adam Waxman defiende en su blog 'Software for One' la idea del software personal: aplicaciones construidas a medida para uno mismo, la familia o comunidades muy pequeñas, sin perseguir usuarios ni métricas de crecimiento. El ensayo parte de la reflexión de Robin Sloan en 2020 sobre BoopSnoop, una app de mensajería familiar, y del resurgimiento del debate en 2026 de la mano de Thariq y Lee Robinson: la IA ha convertido la 'computación personal' en algo verdaderamente personal.
Durante seis meses, Waxman construyó un conjunto de aplicaciones adaptadas a su vida: una app de sueño que ejecuta el plan de su consultora, una app de fitness que ajusta las calorías y el tamaño de su batido según el entreno del día, un plan de maratón derivado de sus carreras reales en Strava, un 'Duolingo del jazz' para repasar voicings de sus clases de piano y una herramienta de historial médico que detecta lagunas antes de una visita al especialista. Detalla su stack técnico (Next.js, Vercel, Postgres en Neon, Drizzle, Claude Code, Warp) y un coste mensual de unos 160 dólares, aunque asegura que con dos apps se podría mantener por unos 25-30 dólares al mes.
Entre sus conclusiones destaca que el coste de construir ha caído en picado —la app del sueño le costó una semana de tardes, la de fitness un fin de semana—, que el mantenimiento es más sencillo que nunca gracias a los agentes de IA y que agregar datos de varias fuentes y aplicar un LLM permite crear apps genuinamente personales. También advierte sobre el componente adictivo de la programación agéntica y augura que, al abaratarse más las herramientas, cada vez más gente podrá cocinar su propio software.
