Sistemas energéticos zombi: el obstáculo oculto de la transición energética en África

Fuentes: Unearthing the Reality of “Zombie Energy Systems” in Africa's Energy Transition

Investigadores de Clean Air Task Force y la Just Transition Network acuñan el concepto de "Sistemas Energéticos Zombi" (ZES, por sus siglas en inglés) para describir las infraestructuras eléctricas africanas obsoletas, ineficientes y contaminantes que sobreviven pese a estar amortizadas, y que lastran la transición energética del continente. En el lado de la oferta se manifiestan como centrales térmicas de carbón y gas envejecidas, presas hidroeléctricas fuera de servicio, generadores diésel y redes de transmisión y distribución mal mantenidas; en el de la demanda, como electrodomésticos ineficientes, calderas antiguas, vehículos obsoletos y motores de bajo rendimiento.

El artículo sostiene que la transición energética en África no puede limitarse a descarbonizar: debe corregir antes esta pesada herencia ligada a legados coloniales, restricciones económicas y fallos regulatorios. Los autores argumentan que los donantes internacionales privilegian proyectos nuevos y vistosos —mini redes solares fotovoltaicas y sistemas solares domésticos— y descuidan la rehabilitación de las instalaciones zombi, pese a que esta resulta más compleja y costosa. Los Gobiernos locales, a su vez, evitan actuar por miedo al coste político y a los costes hundidos.

Como solución, los autores proponen un enfoque holístico que combine el desmantelamiento de activos obsoletos, la modernización de redes, el impulso de la eficiencia energética, la mejora regulatoria y la formación de capacidades locales. También piden reevaluar las políticas e inversiones para equilibrar nuevas infraestructuras con la actualización de las existentes, y diseñar soluciones a la medida de cada país. Contexto adicional: la población del África subsahariana casi se duplicará hasta superar los 2.000 millones hacia 2040, alrededor de 600 millones de africanos carecen aún de electricidad y dos tercios de la población mundial en pobreza extrema vive en la región.