Un equipo internacional de investigación liderado por Sunmyon Chon del Instituto Max Planck de Astrofísica ha resuelto el misterio de los "pequeños puntos rojos" (Little Red Dots), objetos observados por el telescopio espacial James Webb en la época temprana del universo. Según el estudio, publicado en Nature, estos objetos son en realidad agujeros negros en fase de formación, denominados "semillas de agujero negro", que crecieron a una velocidad inusualmente rápida debido a un efecto de radiación ultravioleta. Este fenómeno, que suele pasarse por alto en las simulaciones cosmológicas, impidió que las nubes de gas se enfriaran y se fragmentaran en estrellas pequeñas, favoreciendo su colapso directo en objetos masivos. Como resultado, estos agujeros negros acumularon materia a tasas diez veces superiores al límite de Eddington, alcanzando las 30 millones de masas solares en solo 600 millones de años. El equipo utilizó el supercomputador ATERUI III del Observatorio Astronómico Nacional de Japón para realizar la simulación más detallada hasta la fecha de este periodo cósmico. Este hallazgo conecta la formación de las primeras estrellas, los agujeros negros y las primeras galaxias, demostrando que la formación de los agujeros negros más masivos del universo no requiere condiciones excepcionales, sino simplemente las condiciones adecuadas presentes en el universo primitivo.
