El ecosistema tecnológico estadounidense libra un debate interno sobre el auge de los modelos de inteligencia artificial chinos de peso abierto, capaces de competir o superar a varios sistemas de referencia de EE. UU. El foco de preocupación se centra en la destilación —entrenar un modelo con los resultados de otro más avanzado— y en la rapidez de difusión de estos modelos. En junio, Anthropic acusó a Alibaba de robar su propiedad intelectual mediante destilación; esta semana, la Casa Blanca señaló que Moonshot AI habría desarrollado Kimi K3 destilando el modelo Fable 5 de Anthropic.
Frente a las grandes firmas (OpenAI, Anthropic, Google, Microsoft, Meta y xAI), que piden restricciones, más de 200 startups agrupadas en la Little Tech Association —incluido Y Combinator— remitieron una carta al asesor científico de Trump, Michael Kratsios, y al secretario de Comercio, Howard Lutnick, para rechazar una prohibición total. Sostienen que vetar el acceso a modelos extranjeros concentraría el mercado en los gigantes de la IA y perjudicaría a las empresas emergentes.
Inversores como Bill Gurley (Benchmark Capital) defienden el libre mercado y subrayan que los modelos abiertos permiten a startups y desarrolladores acceder a herramientas asequibles. Chamath Palihapitiya y Jason Calacanis criticaron en X la presión de los grandes laboratorios para usar a China como «enemigo» y proteger su modelo de negocio. Anthropic, por su parte, advierte del riesgo de seguridad de los modelos abiertos, aunque un reciente incidente en Hugging Face se resolvió precisamente recurriendo a un modelo chino.
