La startup de materiales para baterías Sila anunció este martes una ronda de 300 millones de dólares para ampliar su planta de Moses Lake, en el estado de Washington, y producir ánodo suficiente para más de 100.000 vehículos eléctricos. La inversión llega en un momento de debilidad del mercado estadounidense de VE, donde las ventas han caído este año frente a 2025, cuando la demanda se disparó antes de la desaparición de los créditos fiscales. En el resto del mundo, las ventas globales de eléctricos crecen un 27% interanual, según Benchmark Minerals Intelligence.
El material de Sila reemplaza al grafito —dominado en un 75% por empresas chinas— y permite almacenar hasta un 40% más de energía que los ánodos tradicionales, además de una carga más rápida. La compañía lleva 15 años desarrollándolo. Entre sus clientes figuran Mercedes, Panasonic, Whoop y fabricantes de drones y satélites.
La ronda, que eleva el total recaudado a unos 1.300 millones de dólares, estuvo liderada por Atreides Management y Sutter Hill Ventures, con participación de 8VC, Bessemer Venture Partners, Matrix Partners y fondos asesorados por T. Rowe Price Associates.
