Un estudio de la Universidad de Colorado Anschutz revela que adultos sanos pero sedentarios presentan un deterioro significativo y coordinado de la función mitocondrial en el músculo, un proceso que puede anteceder al desarrollo de cáncer, diabetes y alzhéimer. La investigación, publicada en Clinical Bioenergetics y liderada por el fisiólogo Iñigo San Millan, comparó biopsias musculares y pruebas de esfuerzo en nueve hombres sedentarios y diez activos, con una media de 42 años. Los sedentarios mostraron una caída del 28% al 36% en la eficiencia mitocondrial para quemar azúcar y grasa, un VO2máx un 38% menor y niveles de lactato un 60% más altos durante el ejercicio. Además, la proteína MPC1, clave para transportar subproductos del azúcar a la mitocondria, estaba reducida un 49%, mientras que la enzima CPT1, responsable de introducir grasas, funcionaba a la mitad. San Millan advierte de que la vida sedentaria erosiona progresivamente la flexibilidad metabólica, la capacidad de cambiar entre quemar grasas y carbohidratos, y considera que la caída de MPC1 podría ser uno de los primeros signos del atasco celular que conduce a la resistencia a la insulina y a la diabetes tipo 2. El equipo planea ensayos más amplios, con mujeres y poblaciones diversas, y estudiará si el entrenamiento o fármacos pueden restaurar MPC1 y CPT1. El investigador, conocido por su trabajo con Tadej Pogačar, subraya que la detección temprana mediante pruebas cardiopulmonares y de lactato permitiría prescribir ejercicio dirigido para revertir el daño mitocondrial antes de que aparezcan las enfermedades.
