Samsung ha cerrado el tercer trimestre de 2026 con un beneficio operativo récord de 107,4 billones de wones (aproximadamente 80.000 millones de dólares), impulsado casi exclusivamente por la venta de memoria para inteligencia artificial. Sin embargo, esta rentabilidad se ve contrarrestada por las pérdidas en sus divisiones de dispositivos, que han registrado una caída de 600 millones de dólares en comparación con el mismo periodo del año anterior. La demanda de servidores ha elevado drásticamente los precios de la memoria, afectando negativamente a los móviles, televisores y electrodomésticos, que han perdido 450 y 150 millones de dólares respectivamente. La división de chips ha sido el pilar de la rentabilidad, con un beneficio de 79.400 millones de dólares, mientras que la unidad de memoria ha visto sus ventas multiplicarse por cinco. Para 2027, Samsung no ha establecido objetivos de crecimiento, sino que busca minimizar la caída de beneficios. La acción de la empresa ha caído un 4,13% debido a la aplazación de las recompras y a la discrepancia con las previsiones de escasez de SK Hynix, que estima una escasez hasta 2030, frente a la proyección de Samsung para 2028. La compañía enfrenta un escenario donde la escasez de memoria HBM y la alta demanda de IA continuarán presionando los márgenes, manteniendo a Samsung como un fabricante de memorias con un negocio de dispositivos en declive relativo.
