Samsung ha presentado en la feria IFA de Berlín dos nuevas lavadoras de la familia Bespoke AI que buscan resolver dos de las principales frustraciones de los usuarios: el elevado consumo eléctrico y la falta de espacio. Los dos modelos, que la compañía mostrará al público del 2 al 6 de septiembre, incorporan inteligencia artificial, sensores de carga y conectividad, pero se diferencian principalmente por su capacidad y eficiencia energética.
El primero de los modelos ofrece una capacidad de 10 kilogramos y ha obtenido la clasificación de eficiencia energética A-70%, lo que significa que está diseñado para consumir hasta un 70% menos de energía que el mínimo requerido para obtener la etiqueta A en Europa. Según ambas fuentes consultadas, este avance fue posible gracias a mejoras en el motor, la gestión térmica y el rediseño de los ciclos de lavado. Se trata, además, de un salto frente al modelo anterior de la marca, que contaba con 9 kg de capacidad y etiqueta A-65%. El diario 20minutos.es puntualiza que el dato de A-70% procede de pruebas internas y todavía debe superar la prueba final antes de su registro oficial en EPREL, el sistema europeo de etiquetado energético.
El segundo modelo es, quizá, el más llamativo desde el punto de vista de la ingeniería. Ofrece una capacidad de 13 kg —pensada para cargas grandes como ropa de cama— pero mantiene la profundidad estándar de 600 mm habitual en los hogares europeos, de modo que no ocupa más espacio que una lavadora convencional. La clave, según 20minutos.es, es la tecnología SpaceMax, que permite introducir un tambor más grande optimizando el diseño interno y reduciendo el tamaño de otros componentes. Xataka añade que, para liberar espacio en el interior, los técnicos de Samsung se vieron obligados a reducir otros elementos del electrodoméstico.
Ambas lavadoras comparten el mismo enfoque basado en inteligencia artificial. Como detalla Xataka, los sensores del tambor recogen información sobre la carga de ropa y la entregan a la IA, que ajusta automáticamente el ciclo de lavado sin intervención del usuario. Esta inteligencia artificial es capaz de identificar el tipo de tejido y adaptar la generación de burbujas —mezclando con precisión agua y detergente— para que estas penetren mejor en las fibras. También reduce la temperatura y acorta la duración del programa en función del tipo de ropa, lo que se traduce en un ahorro adicional de electricidad.
En el apartado de funcionalidades comunes, ambos modelos incorporan una pantalla táctil desde la que se controlan los ciclos de lavado, las funciones conectadas y los servicios de Samsung. También disponen de conexión a internet e integración con la plataforma SmartThings, el ecosistema de dispositivos conectados de la marca. Una prestación destacada en ambos es Auto Open Door, un mecanismo que abre la puerta de forma gradual al finalizar el ciclo para liberar la humedad residual del tambor y mantener en mejor estado el interior.
Samsung aún no ha comunicado los precios de ninguno de los dos modelos. En cuanto a la disponibilidad, la compañía confirmó en su nota de prensa —recogida por 20minutos.es— que el modelo de 13 kg llegará próximamente a España, mientras que la fecha de lanzamiento del modelo de 10 kg está todavía por confirmar.
Las dos fuentes coinciden en señalar el valor estratégico de la apuesta: con estas lavadoras, Samsung no solo compite por capacidad o eficiencia, sino por la idea de un electrodoméstico que se autorregula mediante IA y se integra en el hogar conectado. La pregunta que queda abierta es si el consumidor percibirá estas mejoras como suficientes para justificar una posible diferencia de precio frente a lavadoras convencionales, y cuándo podrán comprobarse en el uso cotidiano las cifras de ahorro anunciadas por la marca.
