Samsung aplaza a 2029 la normalización de los precios de la memoria para PC
La división de semiconductores de Samsung multiplicó por más de 250 veces sus beneficios en el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, según informó la compañía surcoreana en su conferencia de resultados. Un salto que por sí solo explica el repunte bursátil inmediato tras el anuncio, pero que también encierra una noticia menos halagüeña para los consumidores: la crisis de la memoria no solo no remitirá a corto plazo, sino que empeorará en 2027 y se prolongará, al menos, hasta 2028.
Jaejune Kim, vicepresidente ejecutivo del negocio de memorias de Samsung, fue tajante ante los analistas: la escasez de suministro se agravará el año próximo y continuará durante el siguiente, según recoge Reuters. La demanda insatisfecha que no pueda cubrirse este año, añadió Kim, se trasladará directamente a 2027, lo que hará que los cuellos de botella sean aún más graves. La situación afecta tanto a la memoria DRAM —incluido el estándar DDR5— como a la NAND Flash utilizada en las unidades SSD, componentes esenciales para PC, teléfonos móviles y servidores.
El origen de esta crisis estructural hay que buscarlo varios años atrás. Hasta 2024, los fabricantes de memoria —Samsung, SK hynix y Micron, principalmente— acumularon pérdidas millonarias porque un exceso de oferta empujó los precios por debajo del umbral de rentabilidad. En respuesta, los tres gigantes del sector retrasaron o cancelaron la construcción de nuevas fábricas. Ahora, con la demanda disparada por el boom de la inteligencia artificial, esas instalaciones no están listas para producir. Kim explicó a los analistas que el plazo entre el inicio de las obras y la primera oblea es de aproximadamente tres años, y que la fase final —especificación de salas limpias y ramp-up de la producción en serie— suele consumir más de un año adicional.
A este cuello de botella estructural se suma una transformación del modelo de negocio. Samsung ha revelado que está cerrando acuerdos de suministro a largo plazo —de hasta cinco años de duración— con las cinco mayores empresas de centros de datos del mundo, contratos que cubrirán entre el 60% y el 70% de su capacidad total, según Reuters. TechCrunch añade un matiz relevante: los laboratorios de inteligencia artificial de frontera están compartiendo directamente con Samsung sus previsiones de demanda a medio y largo plazo para asegurarse el acceso futuro a infraestructura de memoria. Este compromiso plurianual permite a Samsung instalar equipamiento y escalar producción sin temer a un desplome de la demanda, lo que amortigua los tradicionales ciclos de expansión y contracción —el llamado "ciclo del cerdo"— que habían definido al sector durante décadas.
¿Qué significa esto para el usuario doméstico que quiere ampliar la RAM de su ordenador o comprar un SSD? Sencillamente, que no debe esperar un alivio significativo ni en 2026 ni en 2027, y que 2028 seguirá marcado por el desequilibrio entre oferta y demanda. Los analistas de Samsung coinciden en que cualquier rebaja sostenida en los precios tendrá que esperar a que las nuevas fábricas —las que actualmente Samsung, SK hynix y Micron están construyendo— entren en producción a pleno rendimiento y a que los contratos a largo plazo firmados este año lleguen a su vencimiento natural. Si esos contratos arrancan ahora y se prolongan durante un lustro, la capacidad no comprometida —la que podría destinarse a abastecer el mercado de consumo— no empezará a liberarse de forma significativa hasta pasado ese periodo.
En este escenario, 2029 se perfila como el año en el que la oferta podría por fin acercarse a la demanda real. Sin embargo, conviene moderar las expectativas: una normalización de precios no equivale a un regreso a los niveles anteriores a la crisis. Buena parte de la capacidad de fabricación seguirá copada por la memoria de alto ancho de banda (HBM) que exige la inteligencia artificial, lo que perpetuará una demanda estructuralmente más alta que la de hace apenas tres años. La vuelta a las tarifas de 2025 —cuando un módulo de memoria costaba una fracción de lo actual— parece cada vez más improbable, según apunta también el medio alemán heise, que coincide en el diagnóstico de un desequilibrio prolongado hasta 2028 como mínimo.
En resumen, quienes planeen actualizar su PC deberían asumir que los precios de la RAM y el almacenamiento se mantendrán elevados durante, al menos, los próximos dos años, y que incluso cuando se produzca la ansiada normalización en 2029, el nuevo equilibrio será un punto intermedio entre los máximos actuales y los mínimos históricos de 2024.
