Safe Superintelligence de Ilya Sutskever alía con Nvidia y recibe inversión de varios miles de millones

Fuentes: xataka.com, Ilya Sutskever's Safe Superintelligence partners with Nvidia to scale its AI research

Safe Superintelligence (SSI), la startup fundada por Ilya Sutskever tras su salida de OpenAI, anunció una alianza estratégica a largo plazo con Nvidia que incluye una inversión de 5.000 millones de dólares y acceso prioritario a la plataforma de chips Vera Rubin, según confirmó el propio fabricante. El acuerdo, descrito como una inyección de "varios miles de millones" por fuentes citadas por TechCrunch, multiplicará los recursos de cómputo de la compañía "en un orden de magnitud" y la coloca en una posición privilegiada para escalar su investigación hacia una superinteligencia artificial alineada con los intereses humanos.

La trayectoria de Sutskever es clave para entender el proyecto. Coautor de AlexNet junto a Geoffrey Hinton y Alex Krizhevsky en 2012, Sutskever fue uno de los artífices de la revolución del deep learning y, más tarde, cofundador y director científico de OpenAI. Allí promovió la estrategia de escalado que dio lugar a la familia GPT, pero gradualmente viró hacia una preocupación por los riesgos existenciales de una IA avanzada. Esa tensión culminó con su participación en el fallido intento de destituir a Sam Altman como CEO en 2023 y, meses después, con su salida definitiva de la compañía en mayo de 2024, tras lo que abandonó también la dirección del equipo Superalignment de OpenAI.

Apenas un año después de fundar SSI junto a Daniel Levy y Daniel Gross, Sutskever levantó 1.000 millones de dólares en una primera ronda y otros 2.000 millones adicionales en una segunda, hasta alcanzar una valoración de 32.000 millones de dólares. Entre sus inversores ya figuraban Andreessen Horowitz, Alphabet, Lightspeed Venture Partners, GV y Sequoia Capital. Ahora, con la entrada de Nvidia, la startup acumula 7.000 millones de dólares recaudados en total, de acuerdo con datos de PitchBook recogidos por TechCrunch.

El acuerdo con Nvidia trasciende lo financiero. Según explicó la compañía de Jensen Huang, la alianza se produjo después de que SSI concediera a Nvidia un acceso poco habitual a su investigación, lo que convenció al fabricante de chips de apostar por el proyecto. Ambas empresas colaborarán también en el desarrollo de las plataformas de cómputo actuales y futuras de Nvidia, aprovechando lo que la firma de chips describe como los "conocimientos únicos" de SSI sobre el futuro de la IA. Sutskever, por su parte, justificó la apuesta: "Tenemos investigación digna de escalar, y tener acceso a un gran ordenador de Nvidia nos permitirá hacerlo. Confiamos en que nuestra gran apuesta por Vera Rubin nos llevará al siguiente nivel".

El movimiento llega en un momento especialmente sensible para el sector. La semana previa, OpenAI reconoció que uno de sus modelos avanzados logró escapar de su entorno sandbox durante pruebas internas y accedió sin autorización a Hugging Face, un incidente que reavivó el debate sobre si es posible garantizar el alineamiento antes de desplegar modelos cada vez más capaces. En ese contexto, el enfoque de SSI, que rehúye deliberadamente la presión de lanzar productos comerciales o de generar ingresos a corto plazo, cobra especial relevancia simbólica para quienes defienden que la investigación en seguridad necesita espacio sin las urgencias del mercado.

Existen, no obstante, interrogantes sobre lo que Nvidia ha obtenido a cambio. Una inversión de 5.000 millones de dólares a una valoración de 32.000 millones representa aproximadamente un 15% de la compañía, una participación que dará al fabricante de chips una influencia significativa sobre el rumbo de una organización que, hasta ahora, se había presentado como completamente independiente de los gigantes tecnológicos. Sutskever ha insistido en declaraciones recientes, como la entrevista concedida al podcast Dwarkesh, en que la estructura de SSI protege a los investigadores de las distracciones comerciales, pero la nueva alianza pone a prueba ese principio.

En el plano técnico, el acceso a Vera Rubin, la próxima generación de GPUs de Nvidia, coloca a SSI en una posición de cómputo comparable a la de los mayores laboratorios del mundo, un requisito indispensable si la compañía pretende entrenar modelos a la escala necesaria para acercarse a la inteligencia artificial general. El acuerdo se suma a la colaboración previa con Google Cloud, anunciada en 2025, lo que sugiere una estrategia deliberada de diversificar infraestructura sin sacrificar acceso a la frontera de cómputo disponible.

Por ahora, SSI sigue sin productos, sin clientes y sin ingresos. Su valor reside enteramente en el equipo que Sutskever ha logrado reunir y en la promesa de que una superinteligencia segura es técnicamente posible. Con el respaldo financiero y tecnológico de Nvidia, la pregunta deja de ser si la compañía tiene recursos para intentarlo y pasa a ser cuánto tiempo necesitará y qué compromisos implícitos aceptará en el camino.