Rusia ha iniciado una expansión industrial masiva en la fábrica Alabuga-Volokno, en Tartaristán, para producir 500 toneladas anuales de fibra de carbono de grado aeroespacial antes de 2029. Según documentos internos de Rosatom revelados por POLITICO, esta capacidad permitirá fabricar los fuselajes de aproximadamente 28.000 drones Shahed-136 adicionales cada año, un incremento del 78% respecto a la producción actual estimada por Ucrania. El material es esencial para las estructuras de los drones rusos, que buscan aumentar su autonomía y reducir su dependencia de importaciones chinas de precursores.
Mientras Rusia multiplica la producción de drones kamikaze, Ucrania ha adoptado una estrategia de 'turno de día y de noche' en el frente de Donetsk. El comandante Serhii Tischenko del 96º Batallón de Apoyo del Tercer Cuerpo ucraniano ha implementado vehículos terrestres no tripulados (UGV) para que entren en zonas peligrosas, como campos minados, durante la noche, reduciendo el riesgo para el personal humano. Estos robots, que pueden desplegar campos minados en dos días frente a las dos semanas que requiere un equipo humano, permiten a la infantería avanzar con mayor seguridad durante el día. Esta táctica, combinada con el uso de hexacópteros para sembrar minas, busca minimizar las bajas humanas en un conflicto donde la automatización está redefiniendo las operaciones de combate.
