Una investigación del diario británico The Telegraph basada en imágenes de satélite comerciales y análisis de la firma DroneSec ha identificado al menos 10 instalaciones en territorio ruso diseñadas para almacenar y lanzar drones de largo alcance de la familia Geran. En conjunto, los emplazamientos suman al menos 59 raíles de lanzamiento, alrededor de 20 compatibles con las nuevas variantes Geran-4 y Geran-5, y siete de las diez bases ya han participado en ataques contra Ucrania.
En la base de Tsymbulova, en la región de Oryol, las imágenes muestran una transformación acelerada: de cuatro raíles iniciales a 16 posiciones de lanzamiento, decenas de drones y nuevas edificaciones. Otras instalaciones se levantan sobre antiguas bases militares, aeródromos civiles o zonas remotas, con capacidad para almacenar más de 1.000 drones antes del despegue.
Los Geran-4 y Geran-5, propulsados por reactor, son más rápidos y difíciles de interceptar que el Geran-2 (versión rusa del Shahed-136 iraní), aunque sacrifican parte del alcance —unos 1.000 kilómetros frente a los 1.900 del modelo anterior— a cambio de velocidad, supervivencia y una cabeza de guerra de hasta 90 kilos. La producción industrial acompaña el despliegue: la planta de Alabuga podría superar los 50.000 drones anuales en 2026 y entre enero y marzo de 2026 Rusia lanzó unos 16.000 drones de largo alcance, 6.000 más que en el mismo periodo del año anterior.
La ubicación preocupa a Europa: varias bases se sitúan lo bastante al oeste como para que Polonia y los tres países bálticos queden dentro del radio teórico de acción de los nuevos modelos. Ucrania ya ha atacado varios de estos centros, pero Rusia los complementa con sistemas móviles sobre vehículos, lo que dificulta su neutralización.
