RuneScape, el MMO creado en 2001 por el estudiante de Cambridge Andrew Gower, celebra su 25.º aniversario tras acumular más de 300 millones de cuentas y unos ingresos históricos superiores a 3.000 millones de dólares. Lo que comenzó como un juego de gráficos modestos accesible desde el navegador se transformó en un espacio social de referencia, como demuestra la boda dentro del juego de Amelia y su pareja, una ceremonia oficiada por un personaje con alas de ángel a la que asistieron miembros del equipo de Jagex.
En 2004, RuneScape 2 introdujo un motor 3D que disparó su popularidad, pero las decisiones de 2007 —eliminar el peligro en la región PvP llamada Wilderness y restringir el comercio entre jugadores— provocaron el enfado de la comunidad y el final de su llamada edad dorada. En 2013, Jagex dividió la experiencia en dos: Old School RuneScape, una versión congelada en 2007, y RuneScape 3, con un enfoque más moderno. El pasado año se lanzó RuneScape: Dragonwilds, un spin-off de supervivencia.
El estudio, consciente de que las microtransacciones y los contenidos recientes habían alejado a parte de su base, ha dado un giro estratégico en este aniversario con el proyecto Road to Restoration, basado en la escucha activa de los jugadores. En Old School, cada actualización se decide por votación, y Old School RuneScape ronda los 200.000 jugadores simultáneos en picos diarios. Para el director creativo asociado Ryan Philpott, la clave es la longevidad: «Nunca dejas RuneScape, solo tomas un descanso».
