La plataforma petrolífera Rosebank, situada a 80 millas al noroeste de Shetland, se ha convertido en el epicentro de una intensa disputa política en el Reino Unido. El proyecto, operado por la empresa altera y propiedad de Adura e Ithaca, enfrenta una decisión gubernamental inminente tras la reciente aprobación del campo Jackdaw. Rosebank es significativamente más grande y generaría mayores emisiones de gases de efecto invernadero que Jackdaw, lo que intensifica el debate sobre la transición energética y la política climática.
Durante una visita de 48 horas, los periodistas observaron la vida en la plataforma, una nave flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) que sufre condiciones marinas extremas. Los trabajadores, que incluyen a 122 personas, describen las instalaciones como modernas y bien equipadas, destacando la calidad de la comida y las comodidades, aunque la vida a bordo sigue siendo austera y aislada. La producción estimada del campo oscila entre 300 y 500 millones de barriles, suficiente para 25 años de extracción.
El contexto legal es complejo: aunque el gobierno conservista otorgó el consentimiento en 2023, la Corte de Sesión de Edimburgo declaró las aprobaciones ilegales en 2025 por no considerar el impacto climático de la quema de combustibles fósiles. La jueza Lord Ericht ordenó a los desarrolladores continuar con las obras sin producir hidrocarburos hasta que presenten evaluaciones ambientales más detalladas. Mientras los defensores del proyecto argumentan que generará millones en impuestos y energía para 500.000 hogares, los activistas como Tessa Khan de Uplift advierten que la aprobación de Rosebank contradice la estrategia de energía renovable y agravará el cambio climático, coincidiendo con una tendencia histórica de declive en la industria petrolera.
