Un tornado azotó el 17 de abril la fábrica de Rivian en Normal (Illinois) y abrió un enorme agujero en la cubierta del edificio donde estaba a punto de comenzar la producción del R2, el SUV mediano que la empresa eléctrica presenta como su gran apuesta para sobrevivir en un mercado estadounidense de vehículos eléctricos cada vez más frío. El consejero delegado RJ Scaringe, que estaba a miles de kilómetros en un acto en el sur de California, recibió en su móvil vídeos que mostraban la cubierta arrancada, los fosos de la línea de montaje inundados por los aspersores y cortes de luz generalizados.
La tormenta llega en el peor momento para Rivian, que concentra todas sus expectativas en el R2, un modelo más asequible pensado para rivalizar con el Model Y de Tesla y para compensar la pérdida de impulso de sus R1T y R1S. Fundada en 2009 como Mainstream Motors y respaldada por una inversión inicial de 700 millones de dólares de Amazon, la compañía construyó su reputación como la "Patagonia de las pick-ups" con camiones y SUV eléctricos dirigidos a clientes de alto poder adquisitivo.
Sin embargo, el artículo de The Verge advierte de que el daño del tornado es menor comparado con los retos estructurales que enfrenta Rivian: la caída de la demanda de VE en Estados Unidos, las cancelaciones y retrasos de modelos eléctricos en Detroit, el avance de fabricantes chinos como BYD, Nio, Xpeng y Li Auto, y la fortaleza de Tesla tras hacer del Model Y el coche más vendido del mundo en 2023. Scaringe y su equipo necesitan ahora acelerar la producción del R2, cumplir sus objetivos y entregar las primeras unidades en un mercado con ansiedad por la autonomía y la disponibilidad de cargadores.
