La Ring Spotlight Camera es una cámara de vigilancia inalámbrica pensada para exteriores, aunque también puede usarse en interiores. Funciona con batería recargable (admite dos) o con panel solar opcional y se controla desde una app muy intuitiva compatible con Alexa, pero no con Google Assistant ni Apple HomeKit. Graba vídeo en 2K (2560 x 1440) con un campo de visión de 140° en horizontal y 85° en vertical, zoom de hasta 6 aumentos, visión nocturna en blanco y negro, comunicación bidireccional, focos LED de 550 lúmenes y sirena. Detecta movimiento mediante sensor PIR y permite definir zonas personalizadas.
En la práctica, la instalación y configuración llevan menos de 10 minutos, la calidad de vídeo es suficiente para reconocer rostros de día y de noche, y los focos actúan como elemento disuasorio. Sin suscripción, la cámara solo sirve para monitorización en tiempo real: no graba ni almacena clips. Para acceder al historial en la nube (hasta 180 días), alertas de personas y paquetes o búsqueda con IA hay que contratar el plan Basic (3,99 €/mes), Standard (9,99 €/mes) o Premium (19,99 €/mes). Su precio de lanzamiento es de 169 euros. La mayor crítica: la dependencia de la nube de Amazon (el "Caballo de Troya" del titular) y la ausencia de almacenamiento local o compatibilidad con ecosistemas distintos a Alexa.
