El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes una prohibición histórica que impedirá a los menores de 16 años utilizar redes sociales en el Reino Unido. La medida, que entrará en vigor en primavera de 2027, afecta a plataformas como Facebook, Instagram, X, TikTok, Snapchat y YouTube, aunque excluye a los servicios de mensajería WhatsApp y Signal, según informó Wired.
Starmer justificó la decisión con un mensaje contundente: "La necesidad de actuar no podría ser más clara. Las redes sociales están haciendo que nuestros hijos sean infelices e inseguros". El jefe de Gobierno añadió que se trata de "una línea en la arena" y acusó a las grandes tecnológicas de haber fallado: "Tuvieron su oportunidad y fracasaron, pero vamos a intervenir para proteger a los niños".
El paquete de medidas contempla también la prohibición de funciones de transmisión en vivo y de que desconocidos puedan contactar con menores de 16 años en cualquier plataforma. Además, el Gobierno estudia imponer un toque de queda nocturno para usuarios menores de 18 años, cuyos detalles se conocerán en julio. Paralelamente, se elevará a 18 años la edad mínima para acceder a chatbots que simulen interacciones románticas.
La decisión llega tras una consulta pública celebrada entre marzo y mayo que reunió más de 100.000 contribuciones de padres, académicos, grupos de presión y organismos gubernamentales. Más del 90% de los padres que participaron respaldaron la prohibición total. Entre los defensores más vocales se encuentra Esther Ghey, madre de la adolescente trans Brianna Ghey, asesinada en 2023 por dos compañeros de escuela, quien afirmó que los problemas de salud mental de su hija "se agravaron significativamente por el contenido dañino que consumía en línea".
Sin embargo, la medida no está exenta de críticas. Expertos en seguridad digital y organizaciones de prevención del suicidio advierten de que la prohibición es un instrumento demasiado tosco. Rowan Ferguson, responsable de políticas de la Fundación Molly Rose, alertó del riesgo de "apresurar soluciones que la evidencia simplemente no respalda" y recordó que el problema de fondo es "el diseño adictivo de estos productos", que la prohibición no aborda. Emily Setty, profesora de criminología de la Universidad de Surrey, fue más allá al calificar la medida como "performativa": "Es muy reconfortante, ¿no? Tenemos esta política, acabará con el problema. Mi miedo es que todo lo demás siga igual".
La experiencia australiana, el primer país del mundo en imponer una prohibición similar en noviembre pasado, arroja sombras sobre la eficacia de la medida. Un estudio reciente del regulador australiano de seguridad en línea, eSafety, reveló que el 70% de los menores de 16 años sigue accediendo a las plataformas prohibidas siete meses después de la entrada en vigor de la ley. Los adolescentes sortean las restricciones mediante redes privadas virtuales (VPN) o facilitando datos falsos, según informó la BBC. En marzo, el regulador anunció que investigaba a Snap, TikTok, Facebook, Instagram y YouTube por posibles incumplimientos. Reddit llegó incluso a demandar al Gobierno australiano en diciembre para tratar de tumbar la normativa.
Según un exasesor especial del Gobierno laborista que pidió el anonimato, Starmer habría acelerado la prohibición para apuntalar su apoyo parlamentario ante el desafío de elecciones parciales y rumores sobre una posible moción de censura interna. La cuestión se ha vuelto sorprendentemente prominente en los recientes comicios en todos los niveles y los partidos de la oposición han respaldado públicamente la prohibición.
YouTube, a través de su portavoz Jay Stoll, fue una de las pocas compañías que reaccionó de inmediato: "YouTube es un recurso vital para los jóvenes, los educadores y los padres. Las prohibiciones totales empujan a los niños hacia servicios anónimos y menos seguros". Meta, Snap, X y TikTok no respondieron a las solicitudes de comentarios. Elon Musk, consejero delegado de X, ya calificó en su día la política australiana como "una forma encubierta de controlar el acceso a internet de todos los australianos".
Otro frente abierto es la posible tensión diplomática con la Administración estadounidense, protectora de las empresas de Silicon Valley. En su conjunto, el anuncio dibuja una apuesta regulatoria de alto riesgo cuyo verdadero termómetro será su capacidad de aplicación efectiva a partir de 2027, una vez se conozca el resultado de la consulta completa y se concreten los mecanismos técnicos de verificación de edad.
