El Reino Unido ha dado un paso histórico al anunciar la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, una medida que el primer ministro Keir Starmer ha calificado como una "acción líder a nivel mundial" en materia de protección infantil. La legislación, que será presentada formalmente en julio, contempla restricciones más amplias que las aplicadas en Australia —el primer país en implementar una prohibición total a finales de 2024— e incluye un bloqueo a la transmisión en vivo, la comunicación con desconocidos y la imposición de toques de queda nocturnos para adolescentes mayores.
Según informó el gobierno británico, plataformas como X, Facebook, YouTube, TikTok, Instagram, Reddit, Threads, Snapchat, Twitch y Kick quedarán inaccesibles para los menores de 16 años. Las aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Signal quedan fuera de la prohibición. Además, los llamados chatbots de "compañía romántica" con inteligencia artificial, diseñados para simular relaciones sexuales o juegos de rol, deberán establecer una edad mínima de 18 años sin excepción. Las restricciones también se aplicarán por defecto a jóvenes de 16 y 17 años para evitar un vacío regulatorio al cruzar el umbral de los 16 años, e incluirán limitaciones al desplazamiento infinito (infinite scrolling) y posibles toques de queda nocturnos para menores de 18 años.
Starmer anunció la medida con un mensaje contundente durante una rueda de prensa: "Quiero que este mensaje se escuche alto y claro. No estoy dispuesto a comprometer la seguridad y la felicidad de nuestros niños, y por eso esta prohibición debe ocurrir, y ocurrirá". El primer ministro reveló que una encuesta gubernamental encontró que el 90% de los adultos y la mayoría de los menores respaldan la prohibición total. La regulación se aprobará a finales de este año y entrará en vigor a principios de 2027, según declaró Starmer a la BBC.
El regulador Ofcom, encargado de hacer cumplir la normativa de seguridad en línea, llevará a cabo un estudio rápido sobre los métodos más eficaces de verificación de edad para confirmar si un usuario es mayor de 16 años, y deberá publicar una estrategia de aplicación clara. El gobierno ha asegurado que "aprenderá las lecciones" de la experiencia australiana, implementando medidas de verificación de edad más sólidas que dificulten a los menores eludir las restricciones.
La decisión llega en un contexto de creciente preocupación internacional por los efectos del consumo de redes sociales en la salud mental de los adolescentes. En el Reino Unido, la madre de Brianna Ghey, una adolescente asesinada, ha pedido públicamente la prohibición tras afirmar que los trastornos alimentarios y las conductas autolesivas de su hija se vieron "significativamente exacerbados por el contenido dañino que consumía en línea". El país ya había aprobado previamente una ley de verificación de edad que, según sus defensores, también protege a los menores en el entorno digital.
No obstante, la medida no está exenta de críticas. Diversos científicos y organizaciones de derechos digitales han advertido que las prohibiciones carecen de evidencia suficiente sobre sus beneficios para la salud mental de los jóvenes y podrían vulnerar la privacidad de los usuarios. Los métodos de verificación de edad también han sido cuestionados, ya que investigaciones recientes han demostrado que algunos menores logran eludir los controles con relativa facilidad. El medio Techdirt ha llegado a calificar la iniciativa como "teatro político" más que como una política efectiva de protección infantil, en un contexto donde la popularidad de Starmer se encuentra en mínimos históricos y varios miembros de su Partido Laborista podrían retar su liderazgo.
Otro punto de tensión es la reacción que la medida podría generar en el gobierno de Donald Trump, dado el estrecho vínculo entre las grandes tecnológicas estadounidenses y la actual administración norteamericana. Las compañías afectadas —X, YouTube, Facebook y TikTok— aún no han emitido declaraciones oficiales, aunque se anticipa una respuesta firme por parte de los gigantes tecnológicos.
Con esta legislación, el Reino Unido se suma a la lista de países que siguen el modelo australiano, marcando un precedente regulatorio que podría influir en futuras políticas de protección digital de menores en Europa y otras regiones del mundo. La efectividad real de la prohibición, así como su capacidad para equilibrar la seguridad infantil con la privacidad y la libertad de los usuarios, se pondrá a prueba cuando la norma entre en vigor a comienzos de 2027.
