Refugiados en el campamento de Kakuma, en Kenya, enfrentan una crisis laboral creciente debido a la reducción de oportunidades de trabajo remoto de bajo nivel. Según una investigación de The Guardian, la mayoría de los trabajadores en plataformas como AOP Connect y Remotasks no reciben salarios garantizados, sino recompensas discrecionales que pueden ser significativamente inferiores a las máximas posibles. Este fenómeno, descrito como la 'economía del microwork', ha erosionado los ingresos de miles de personas que dependen de estas tareas para sobrevivir en un país donde la agricultura es inviable debido a la sequía.
La plataforma AOP Connect, propiedad de la empresa británica RWS, permite a los trabajadores realizar tareas de investigación y traducción, pero la transparencia sobre cómo se evalúa la calidad del trabajo y se asignan los pagos es limitada. Mientras que algunas empresas tecnológicas promueven estas oportunidades como un beneficio mutuo, los refugiados reportan una falta de claridad en las condiciones de pago. La organización Solidarity Initiative for Refugees (SIR) ha formado a más de 2.000 refugiados en habilidades digitales, pero los expertos advierten que la inteligencia artificial está reduciendo la demanda de roles junior, lo que obliga a los trabajadores a aceptar condiciones más precarias. En Kakuma, con más de 300.000 residentes dependientes de la ayuda humanitaria, la situación de los 'arquitectos invisibles' de la tecnología se ha vuelto cada vez más opaca y explotadora.
