El Realme P4x es un smartphone de gama de entrada que parte desde los 220 euros, con una oferta de lanzamiento que lo deja por debajo de esa cifra. En las pruebas realizadas, el dispositivo se revela como una opción más sólida de lo que su ficha técnica sugiere, siempre que el usuario no busque potencia para juegos exigentes ni un sistema fotográfico versátil.
El elemento más destacado es su batería de 7.500 mAh, capaz de superar los dos días de autonomía con un uso normal de redes sociales, mensajería y reproducción de vídeo, e incluso acercarse a los tres. La carga rápida de 45 W permite rellenar la batería por completo en aproximadamente una hora y cuarto, aunque el cargador no se incluye en la caja.
La pantalla es un panel LCD IPS de 6,8 pulgadas con resolución FullHD+ y 120 Hz de refresco, con buenos ángulos de visión y un brillo máximo de 1.000 nits en picos. El apartado sonoro es más limitado, con un único altavoz de calidad discreta, aunque mantiene jack de 3,5 mm, Bluetooth 5.4 y USB-C.
El procesador Unisoc T250 mueve con soltura aplicaciones cotidianas como WhatsApp, Google Maps, YouTube e Instagram, pero queda corto en títulos exigentes. Además, el terminal solo ofrece conectividad 4G, en un momento de expansión del 5G. La cámara trasera combina un sensor principal de 50 MP con uno monocromo de 2 MP de utilidad testimonial, y la frontal de 8 MP ofrece resultados aceptables aunque mejorables en retrato.
Con un peso de 208 gramos, certificación IP64 y Realme UI basado en Android 16, el P4x se presenta como una recomendación clara para usuarios con presupuesto ajustado que prioricen autonomía y fluidez en el día a día.
