La Fundación Raspberry Pi ha dado un paso significativo al publicar su primer tutorial oficial para construir un cyberdeck, un tipo de ordenador portátil hecho a medida que ha ganado enorme popularidad en redes sociales como TikTok y YouTube durante el último año. Ashley Whittaker, responsable de redes sociales de la compañía, reconoció la fiebre del momento al afirmar que "no hemos podido alejarnos de los cyberdecks este año".
El fenómeno de los cyberdecks nació ligado a la estética cyberpunk, pero hoy en día engloba a casi cualquier ordenador portátil personalizado. Sus creadores los construyen dentro de maletines, carcasas impresas en 3D, dispositivos electrónicos reciclados e incluso bolsos, según destaca la guía oficial. Creadoras como Annike Tan, cuyos cyberdecks han acumulado millones de visualizaciones, continúan evolucionando su modelo construido dentro de un bolso con detalles inspirados en sirenas, incorporando elementos como hubs USB.
El tutorial publicado por Raspberry Pi divide el proyecto en cuatro bloques: cerebro, periféricos, alimentación y carcasa. En su propuesta de ejemplo, la compañía utiliza como núcleo la Raspberry Pi 5, a la que añade un teclado, una pantalla, una batería y una carcasa tipo Pelican de color negro, un diseño funcional y resistente, aunque deliberadamente sencillo frente a la creatividad desbordante que muestra la comunidad maker en sus construcciones más elaboradas.
La guía llega en un contexto complicado para los aficionados al hardware. Como señalan ambas fuentes, Raspberry Pi ha incrementado sus precios en varias ocasiones durante 2024 y 2025 debido al encarecimiento de la memoria RAM y otros elementos provocado por la crisis global de semiconductores. La versión de 16 GB de la Raspberry Pi 5, precisamente la utilizada en el tutorial oficial, experimentó una subida de 100 dólares en abril pasado, casi tanto como su precio original de 120 dólares. En el mercado europeo, según Xataka, esa misma versión alcanza los 300 euros, mientras que la de 8 GB ronda los 185 euros, cifras que la sitúan lejos del concepto de ordenador barato que tradicionalmente asoció a la marca.
Paradójicamente, el aumento de precios no parece haber frenado el entusiasmo. La motivación de los creadores de cyberdecks no es económica, sino filosófica: frente a una industria de portátiles cada vez más delgada, integrada y difícil de reparar, con la RAM y los SSD soldados a la placa y las baterías pegadas, estos proyectos reivindican la personalización total. Algunos diseños incorporan dos pantallas, teclados mecánicos, trackballs, radios, sensores o puertos GPIO expuestos, mientras que otros reciclan hardware antiguo o incluso diseñan placas auxiliares mediante herramientas como KiCad.
Esta filosofía conecta con la corriente modular que defiende Framework, fabricante cuyos portátiles permiten cambiar componentes e incluso la placa base. De hecho, las placas base de Framework se han convertido en una alternativa interesante para quienes desean montar un cyberdeck sin recurrir a una Raspberry Pi. Otras voces apuntan a opciones aún más económicas, como los chips ESP32, cuyo precio ronda los diez dólares y han ganado terreno entre los aficionados al cacharreo casero ante el encarecimiento de las Raspberry Pi.
En definitiva, la publicación de esta guía oficial supone un espaldarazo institucional a un movimiento que ya era imparable en redes sociales. Raspberry Pi no solo reconoce la tendencia, sino que la canaliza hacia su propio ecosistema, aunque el encarecimiento de sus placas pueda limitar el acceso a parte de su base tradicional de usuarios. El mensaje de fondo es claro: en un mercado dominado por máquinas idénticas y cerradas, el cyberdeck representa la resistencia de quienes reivindican que su ordenador sea, ante todo, personal.
