Un SoC (sistema en chip) es un circuito integrado que concentra en un único sustrato de silicio los principales componentes de un dispositivo electrónico: CPU, GPU, coprocesadores, memoria, puertos de entrada/salida, módems inalámbricos y, más recientemente, unidades de procesamiento neuronal (NPU) dedicadas a inteligencia artificial. Esta integración reduce el consumo energético, el espacio ocupado y los costes de fabricación, al tiempo que mejora la comunicación interna, disminuye la latencia y aumenta el rendimiento por vatio. Aunque la arquitectura ARM domina con diferencia el mercado de SoC, también existen diseños basados en x86 de Intel y AMD.
Estos circuitos son la base de prácticamente todos los smartphones, wearables, tabletas, consolas portátiles, placas SBC como Raspberry Pi, vehículos (tableros digitales, infoentretenimiento, conducción autónoma) y dispositivos del Internet de las Cosas. En el segmento de PC, Apple ha impulsado la adopción de SoC en Mac con sus chips M, seguida por Qualcomm, y se espera la entrada de NVIDIA con un diseño ARM para Windows. Sin embargo, la arquitectura modular tradicional sigue siendo predominante en equipos de sobremesa y estaciones de trabajo profesionales, ya que permite mayor potencia, escalabilidad y actualización de componentes, capacidades que los SoC todavía no pueden igualar para cargas intensivas o sostenidas.
