Óscar Puente, ministro de Transportes, ha atribuido el accidente ferroviario en Urda (Toledo) a un error humano, señalando que un operario de Renfe recibió la orden de reanudar la marcha con normalidad a pesar de que el sistema de seguridad LZB había caído. Según el ministro, el tren tenía un 'meta cero', lo que obligaba a detenerse, y la orden de 'marcha con normalidad' era errónea según la reglamentación de Adif. El tren recorrió 25 kilómetros antes de chocar con un tren de Iryo parado en la vía. El sistema LZB falló a las 8:30, activando el protocolo de respaldo gestionado por el centro de control de Atocha. Aunque el ministro ha confirmado que el sistema es seguro y que las averías son eventuales, ha destacado la importancia de seguir los protocolos de 'marcha a la vista' en caso de anomalías, que permiten al maquinista detener el tren ante imprevistos. El accidente ha causado al menos 64 fallecimientos y más de 50 heridos.
