El repositorio ProtoLink incluye un ejemplo llamado "AI Courtroom" que sitúa a agentes autónomos en un tribunal de responsabilidad civil ficticio para hacer observable su comunicación. No es un ejercicio jurídico, sino un experimento de software reproducible: el caso sirve de contexto y el producto es la interacción entre los agentes. La pieza simula un atropello mortal de un robotaxi autónomo (Aster Vale) a una ciclista tras recibir una actualización de software, y plantea si la empresa es culpable de despliegue negligente.
El escenario introduce siete pruebas admitidas (fallos de percepción, calibración no validada, desactualización de mapas, cortes de red) y un elenco de agentes con roles diferenciados: una jueza neutral, abogados, ingenieros, un regulador, una aseguradora con interés financiero, una investigadora independiente y cinco jurors con perfiles humanos. Todos los personajes son ficticios y los prompts describen personas, no números sembrados.
El motor del mundo programa turnos acotados y aplica topologías de comunicación (solo, independiente, estrella con presidente y malla total), comparando cómo cambia el veredicto y el registro medio de culpabilidad. En la ejecución determinista con semilla 7, el panel independiente absuelve (2-3) mientras la malla condena (3-2): un único intercambio entre la presidenta y la psicóloga hace que esta última cambie su voto. La comparación principal exige huellas de control y hashes de registro público idénticos entre condiciones. El repositorio se ejecuta offline con un proveedor de referencia y genera trazas ProtoLink, transcripciones y reportes HTML interactivos.
