El artículo de blog "No Habilidad. No Gusto." aborda un problema creciente en la comunidad tecnológica, exacerbado por la popularización de los LLMs (Large Language Models). El autor, un desarrollador con amplia experiencia, observa una proliferación de aplicaciones de baja calidad y poco originales, que él denomina "slop" (barbaje), y que inundan plataformas como Hacker News (HN).
La idea central es que, a pesar de la percepción de una barrera de entrada más baja gracias a las herramientas de IA, el éxito de un proyecto tecnológico sigue dependiendo fundamentalmente de dos factores: habilidad (skill) y gusto (taste). La habilidad se refiere a la competencia técnica, la capacidad de escribir código eficiente y funcional. El gusto, por otro lado, es mucho más subjetivo: implica una comprensión de lo que es atractivo, útil y relevante para una audiencia específica. El autor argumenta que muchos desarrolladores sobreestiman su gusto o simplemente no le dan la importancia que merece.
Los LLMs, al facilitar la creación de aplicaciones, han amplificado este problema. Cualquiera puede generar un prototipo rápidamente, pero eso no garantiza que sea valioso o interesante. El autor ilustra esto con el ejemplo de OpenClaw, un proyecto con deficiencias técnicas pero que fue bien recibido debido a su atractivo estético y su resonancia con la comunidad. Un ejemplo aún más simple es una aplicación web que se autodestruía si nadie publicaba un mensaje en 24 horas, que, a pesar de su simplicidad, se hizo muy popular gracias a su concepto original y atractivo.
El autor enfatiza que el gusto es contextual y depende del público objetivo. Aunque es necesario experimentar y mostrar tu trabajo para calibrar tu sentido del gusto, existe un nivel mínimo de calidad universal que debe cumplirse antes de compartirlo públicamente. Finalmente, compara la situación actual con la euforia del mundo cripto, advirtiendo que la ilusión de una riqueza fácil (o, en este caso, de una creación tecnológica fácil) terminará disipándose a medida que la gente aprenda a discernir la calidad y la originalidad. En resumen, el mensaje es claro: la habilidad es importante, pero el gusto es esencial para crear algo que realmente conecte con la gente.
