El artículo del blog de Computational Complexity, escrito por Gasarch, explora una práctica pedagógica interesante: asignar problemas abiertos (es decir, problemas sin solución conocida) como trabajo extra a los estudiantes. La discusión se centra en cómo abordar esta práctica de manera efectiva y ética, y cómo evaluar el trabajo resultante.
¿Qué son los problemas abiertos y por qué asignarlos? Un problema abierto es aquel que ha resistido los intentos de solución por parte de investigadores y expertos. Asignarlos a estudiantes puede parecer contraproducente, pero el objetivo es fomentar la creatividad, el pensamiento crítico y la perseverancia. El autor argumenta que, a veces, una nueva perspectiva o un enfoque diferente puede desbloquear una solución que había eludido a otros.
El dilema de la transparencia: La primera pregunta clave es si se debe informar a los estudiantes que el problema es abierto. El autor se inclina a decir que sí, argumentando que sería injusto que los estudiantes invirtieran tiempo y esfuerzo en un problema sin saber que es inherentemente difícil. Sin embargo, también reconoce que algunos problemas abiertos son “miedosos”, es decir, que la comunidad investigadora ha evitado abordarlos. El autor considera que problemas como P vs NP, probablemente están más allá de la capacidad de un estudiante individual para resolver, incluso si no son conscientes de su complejidad.
El enfoque del autor: Gasarch sugiere un enfoque específico: informar a los estudiantes que el problema fue creado por él y que él mismo no pudo resolverlo, pero que es posible que ellos sí puedan encontrar una solución. Esto no solo establece expectativas realistas, sino que también anima a los estudiantes a sentirse empoderados y a creer en su capacidad para contribuir al conocimiento. El autor anticipa la posible reacción negativa de un estudiante que resuelve el problema y podría sentirse decepcionado con el profesor, pero argumenta que esto se puede evitar si el profesor muestra entusiasmo genuino por la solución y no da la impresión de haber estado cerca de resolverlo él mismo.
Evaluación y motivación: Finalmente, el artículo aborda la cuestión de si el trabajo extra debe contar para la calificación. El autor es firme en que, si el trabajo extra cuenta para la calificación, deja de ser trabajo extra. En cambio, propone ofrecer una carta de recomendación como incentivo, lo que reconoce el esfuerzo del estudiante sin afectar la calificación general. Esto fomenta la participación y la motivación sin comprometer la integridad del sistema de calificación.
En resumen, el artículo ofrece una reflexión sobre cómo utilizar problemas abiertos en la enseñanza para estimular la curiosidad, el pensamiento innovador y la resolución de problemas, al tiempo que se consideran las implicaciones éticas y pedagógicas de esta práctica.
